domingo, 17 de mayo de 2009

...No aplican restricciones...


¿Existe un lugar donde la gente pueda embriagarse en las calles sin problemas?, ¿un lugar cosmopolita en donde puedas caminar toda la noche en la calle y aún así poder entrar a restaurantes, bares y antros llenos de gente?, ¿un lugar donde el tiempo no transcurre?, ¿una combinación perfecta entre entretenimiento y cultura?... Sí, existe y se llama Las Vegas. 

Si de por sí Las Vegas es un lugar que se caracteriza por sus espectaculares y lujosos hoteles, por sus shows y espectáculos internacionales y por los millones de turistas que recibe diariamente, vivir la celebración de año nuevo en ésta ciudad, es otra historia que contar.

La reunión es en Las Vegas Boulevard, en todo el strip, desde el hotel Circus Circus, hasta aproximadamente el Resort casino Planet Hollywood, a eso de las 7 de la tarde, tras haber tenido el día entero para comprar por toda la ciudad - tanto en su parte nueva, como en el viejo Las Vegas, donde se encuentran los inolvidables e inmortales Casinos, que fueron escenario de películas clásicas como 3,000 Millas al infierno (2003, con Kurt Russel y Kevin Costner), Pánico y locura en las Vegas (1998, con Johnny Depp y Benicio del Toro) y Adios a Las Vegas (1995, con Elizabeth Shue y Nicolas Cage), y además, lugar real de la concentración de la mafia y los gangsters estadounidenses de los años  40´s y 50´s - collares, sombreros, lentes llamativos, serpentinas y luces de colores para celebrar.

La gente que planea recibir el nuevo año en la calle, comienza a llegar. Algunas mujeres se visten glamorosas y elegantes, con pequeños vestidos de lentejuelas y tacones que combinan perfectamente con su bolso, y van acompañadas de sus parejas, galanes de revista y aparador. Otros vamos vestidos de mezclilla, tenis y gruesas chamarras para evitar el frío del desierto que sabemos llegará conforme comience a anochecer. El resto de los visitantes se encuentra en las tantas opciones de bares y casinos que hay. Cada Hotel tiene preparado su festejo de lujo con sus huéspedes e invitados.

Sin embargo, cada vez somos más los que esperamos la celebración. Sentada en los pies de marfil de César, el emperador,  afuera del Caesar´s Palace, puedo observar las interminables filas de la gente para comprar una cerveza. Había carritos en las calles que patrocinaban las distintas marcas de cerveza y mientras la fila para comprar una Heineken de 355 ml, estaba muy larga, había otra fila menos larga porque estaba menos visible, era la de Bud Light, con la promoción especial de una botella de casi 2 lt a 12 dlls, a donde yo me dirigí. Aunque un poco grotesca, la ventaja de comprarla fue que ya no tuve que volver a formarme en toda la noche. 
También había gente más refinada, que traía copas de martinis de colores en sus manos, u otros con margaritas de litro y medio en recipientes llamativos y diversos: desde la Torre Eiffel miniatura (que distribuía el hotel Paris en la compra de la margarita), hasta matraces gigantes de colores y luces brillantes. El hecho es que todos podían beber en la calle, sin restricciones. 

A las 10 de la noche, comenzó a escucharse un fuerte ruido, parecía una moto a toda velocidad. Tras ponerme a investigar y seguir el ruido, llegue a la escena del crimen: Levi Sherwood, en su motocicleta, se preparaba para brincar la réplica del Arco del Triunfo del Paris, como parte de la inauguración de la temporada 2009 del Red Bull X Fighters. Estaba en televisión nacional transmitido en vivo por ESPN y a través de unas pantallas gigantes podía ver el rostro angustiado del motociclista, consciente del riesgo que implicaba realizar semejante maniobra. La más preocupada era su esposa, que no dejaba de morderse las uñas y cruzar los brazos con preocupación.

Al fin llegó la hora, y en medio de la bulla de la multitud ansiosa de que comience el espectáculo, y de los besos y abrazos que la esposa le daba al preocupado Levi, se subió a su motocicleta y comenzó la operación. Al final, tras un primer intento fallido y con el cuál todos gritamos, aplaudimos y respiramos con alivio, Levi pudo cruzar el monumento y finalizar victorioso su hazaña, aunque con las manos sangradas de la fuerza con la que tomó el manubrio de la motocicleta para no caer de ella. 

Para aproximadamente las 11:30 de la noche, y de regreso en el Caesar´s Palace, ya no había lugar para una sola persona más. Desde familias completas con papás, abuelos, niños y bebés en carreolas, hasta recién casados, parejas de novios, grupos de amigos, gente extravagante, gente ebria tirada en las banquetas, o yo, que me dediqué a tomar fotos y cerveza, para intentar olvidar el frío que tenía. 

Perdí la noción del tiempo en observar a la gente y en saludar a gente muy amable que caminaba y deseaba feliz año nuevo a todo mundo, cuando de pronto en medio de gran alarde la gente gritaba emocionada: "ten, nine, eight, seven, six, five, four, three, two, one... ¡¡¡happy new year!!! y comenzaron los fuegos articiales en el cielo y los abrazos, besos y muestras de cariño entre los presentes. 

Y aquí es donde comienza el problema, porque para salir de ahí y liberarse del tumulto tiene que pasar al menos una hora de caminar en un mar de gente, detenido, con muy poco avance y que puede volverse desesperante y estresante para la gente claustrofóbica o para los que necesitaban urgentemente un baño, como yo, que tuve que preocuparme por no ser aplastada por la multitud o por no separarme de mis acompañantes, para no pensar en eso hasta poder llegar al primer casino.  

Ya estando en el casino, se puede aprovechar para jugar en las divertidas y entretenidas máquinas y ruletas o tras dejar pasar un ratito, se puede salir de nuevo a la calle ya tranquila y amena para caminar y disfrutar de los espectáculos que los hoteles tienen preparados para los turistas, o pasar y conocerlos, sin importar que se trate de las 2 de la mañana. 

A pesar del frío, el frenético e implacable mundo de gente y los dólares que seguramente perderán jugando en las adictivas maquinitas y en los souvenirs, Las Vegas es una excelente opción para recibir nuevo año y además para divertirse sin restricciones en la ciudad del pecado, donde todo - o casi todo - está permitido.  

Si visitas Las Vegas, no dejes de visitar:

De Cusco a Machu Picchu en zig-zag.


El tren sale a las 6:05 de la mañana con rumbo a la estación de Aguas Calientes en Machu Picchu. Lo primero que me pregunto  es por qué haremos un recorrido de 112 kilómetros en casi cuatro horas. La respuesta no tarda en llegar: después de un breve rato de avanzar, el tren se va en reversa. Vuelve a avanzar, y otra vez en reversa. Por fin lo entiendo: por lo accidentado del valle cusqueño, el tren tiene que dejar la ciudad en zig-zag. 

No es el único detalle simpático. Después de recibirnos vestidos de gala, los empleados del Vistadome cambian su vestimenta por la de meseros y son los encargados de servirnos el desayuno, que incluye una necesaria y generosa dosis de té de coca. Más adelante, los mismos vuelven a cambiar de atuendo y, ahora, con chaleco y gorra, venden suvenires. Pero el punto culminante es cuando la música andina le abre espacio a ABBA y The Dancing Queen, tras el anuncio de un desfile de modas: los mismos empleados, hombre y mujer, el primero bastante avergonzado y la segunda en estado de éxtasis, desfilan por el pasillo con distintos modelos de lana y alpaca. 

La tierra del Valle Sagrado de los incas es roja. Es como si la tierra se hubiera tragado el fuego. Lo demás es verde, un verde que se trepa por las cimas de las montañas, sin dejar nada al descubierto. En la estación de Ollantaytambo hay un intercambio copioso de pasajeros: quienes descienden, con sus mochilas a cuestas, son quienes harán a pie el Camino del Inca: 43 kilómetros por las laderas y las cimas de los Andes, por un sendero de piedra que es la parte sobreviviente de una red de caminos de más de 3,000 kilómetros que los incas construyeron para conectar sus ciudades y sus valles.
Los que ascienden se suman a quienes somos más perezosos y comodinos, en busca de llegar a pronto a la tierra prometida.

Claro, semejante tierra tiene todavía obstáculos. Además de que, de vez en vez, un hombre baja a toda prisa del tren para cambiar la vía y dejar pasar al tren que viene de regreso, cosa que se lleva su rato, de la estación de tren a la ciudadela de Machu Picchu hay que subirse a un autobús que, además de desafiar a la gravedad por otro camino en zig-zag hacia la cima, se puede decir que los conductores son idénticos a los taxistas mexicanos: su audacia tiene características suicidas.

Todas esas dificultades, sin embargo, se borran en un instante. Es difícil encontrar las palabras adecuadas para describir la primera sensación al encontrarse de frente con esa imagen, tan vista siempre en las postales: la esplendorosa ciudadela de Machu Picchu, rodeada de nuebes y envuelta enter montañas de formas simétricas, perfectas, únicas.

Vilma, mi guía quechua, nos mira con la dicha de quien sabe que sus ancestros han cautivado para siempre a este par de viajeros que, atónitos, contemplan en silencio una ciudad construída 600 años atrás en una geografía imposible. Se pueden dedicar días enteros para recorrerla a detalle, sí, pero en mi grupo estiramos las horas con la ayuda de la temporada baja y con la sabiduría de Vilma, que nos despeja las incógnitas y nos lleva por un recorrido inteligente, primero por las magníficas terrazas de la zona agrícola, después por la zona urbana, con su sector civil compuesto por viviendas y canales y su sector sagrado, conformado por templos, plazas, mausoleos y casas reales. Y pensar que el hallazgo de la que es hoy una de las siete maravillas del mundo moderno, ¡fue un accidente!. 

Se dice que la ciudad fue abandonada en 1565, quizá porque los habitantes, temerosos de lo que los españoles habían destruido en Cusco y en todo el Valle Sagrado, sintieron que ya no era un lugar seguro. Aunque hay varias teorías controvertidas de quienes la encontraron desde siglos anteriores, no fue sino hasta julio de 1911 que Hiram Bingham hizo el descubrimiento científico del lugar, en una expedición apoyada por la Universidad de Yale y la National Geographic Society. El hallazgo fue una casualidad, dado que Bingham iba buscando la ciudad de Vilcamba, el último refugio de los incas y punto de resistencia final contra los españoles.

Hacia el final de la visita las nubes ya están encima y cubren todo. Ya ni siquiera es posible mirar el Huayna Picchu (la montaña Nueva). Y cae la lluvia, mientras nosotros intentamos beber las últimas gotas de ese milagro arquitectónico y ese paisaje místico. Es hora de bajar hacia el desordenado pueblo de Aguas Calientes, donde en el muy recomendable Inkaterra Machu Picchu nos espera un sauna andino, un masaje relajante en el UNU Spa fragancias naturales de menta, eucalipto, monte limón y orquídeas, para cerrar con broche de oro con la hora del pisco sour, ese trago sublime al que le debemos varios nuevos buenos amigos y una liga sentimental irrompible con este país entrañable e indomable.

Por Javier Martínez Staines, Director General de Editorial Televisa.  

 

...A cocinar se ha dicho...


Una nueva modalidad ha surgido entre los hoteles: clases de cocina. A partir de ahora, los huéspedes no sólo podrán disfrutar de instalaciones de lujo, buen servicio y la vista al mar de los que se encuentran en la playa, sino que tendrán la posibilidad de vivir toda una experiencia culinaria, preparando sus alimentos bajo la batuta de los mejores Chefs del mundo.

The Ritz-Carlton Cancún es uno de ellos, puesto que ofrece a sus huéspedes la gran oportunidad de cocinar, platicar y aprender con el Chef Mark Bittman, también autor del libro “How to Cook everything” y de la columna “The Minimalist” del New York Times. Esta experiencia está integrada a un paquete completo, cuyo precio es de $65,000.00 por pareja y que incluye tres noches de alojamiento en suite de lujo,  actividades recreativas, clases de cocina, degustaciones y la convivencia con el Chef.

Por su parte, el Hotel Fairmont Mayakoba en la Riviera Maya, tiene preparado al huésped paquetes familiares que le brindan la posibilidad de combinar la diversión que ofrece la playa naturalmente , con la pasión, la entrega y el amor a la gastronomía que el Chef David Andrews les transmitirá en sus clases de cocina.

En una entrevista que le hice, el Chef Andrews cuenta que la clase de cocina tiene duración de 1 hora, en grupos de máximo 8 personas entre mexicanos y extranjeros y hay disponibilidad de tres horarios por la mañana, por lo que la clase tendría que agendarse previamente.

La cita es en el lobby del Hotel, en donde el Chef personalmente recoge a sus alumnos y los lleva a dar un recorrido por las cinco cocinas del Hotel. “El tour termina en la cocina principal, donde observamos todos los instrumentos e ingredientes para la cocina fría, para el plato fuerte y después enseñamos al huésped a dejar todo preparado para comenzar a cocinar”, dijo el Chef Andrews.

“El tour es muy interesante porque conocen las distintas cocinas, los distintos menús y se dan cuenta de las políticas de la cocina”, agrega el Chef. Posteriormente, ya estando en la cocina principal, “comenzamos desde enseñarles cómo lavarse las manos correctamente y a ponerse guantes y un gorro para estar listos y comenzar a cocinar un platillo que es exclusivo para el Fairmont”.

El platillo se basa en los cinco elementos naturales por excelencia: agua, aire, tierra, fuego y viento. Cada elemento se posiciona en uno de los cinco compartimentos de una caja estilo japonés, y se procede a comenzar a “mezclar, oler, probar, sazonar y crear”, como dice el Chef. “La pasión y el amor son lo que hace la diferencia”.

Después de competir entre las familias para ver quien hizo el mejor platillo, los huéspedes pueden degustar de su creación en la parte del Hotel que ellos deseen. Sin embargo, el Chef recomienda que se vayan al Café Maya y pidan media botella de vino para acompañar su comida. 


Si visitas la Riviera Maya, no dejes de ir a:

¿Qué vacunas necesitas?


Cuando viajas a lugares exóticos como a la jungla australiana, a los trópicos africanos o ahora a México que para muchos es un lugar infestado de influenza porcina, probablemente necesitas vacunarte contra enfermedades y virus que ni conoces. La Guía de vacunación para el viajero, de la doctora Elizabeth Macías Barrera, es un libro práctico que resuelve estas dudas. 

A manera de pregunta y respuesta, puede decirte cuántos años te protege una vacuna y cuáles son las que necesitas según el destino al que vayas, con información actualizada. "En un viaje a Cairo en 2001 me enviaron directo al servicio médico del aeropuerto porque me faltaban las vacunas obligatorias. Como no hablan español, ni me preguntaron si era alérgica a algo. Me pregunté cuántas personas han pasado lo mismo, por no averiguar los requisitos básicos antes de viajar. Decidí dedicarme a promover la cultura preventiva en Latinoamérica, y de ahí surgió la idea de este libro", comenta la doctora Macías.

Fuente: Revista Traveler, Vol. 2, Núm 14. 

domingo, 19 de abril de 2009

Across the Universe...


...across the Liverpool. Sí, en ésta pequeña ciudad del condado de Merseyside en Inglaterra, nació el inmortal y famosísimo cuarteto de Liverpool: The Beatles. 

 

George, Paul, John y Ringo caminaron, compusieron y cantaron por las hermosas calles de la ciudad en donde también juegan dos importantes equipos de soccer en el mundo, el Everton y el Liverpool FC. 

 

Con apenas 454,654 habitantes, ha sido considerada en repetidas ocasiones como la Capital Europea de la Cultura, debido a la cantidad y calidad de museos que tiene. Por ejemplo, El Museo del Mundo combina tesoros históricos procedentes de todo el globo con tecnología interactiva, que  ayudan a pasar un día insuperable en familia. Entre sus colecciones de importancia internacional se cuentan la arqueológica, la etnológica y la de ciencias naturales y física, además del único planetario gratuito de todo el Reino Unido. Desde insectos vivos hasta momias egipcias, de cerámica prehistórica a exploración espacial, el museo siempre tiene algo para todos los gustos.

Otro ejemplo es la Galería de Arte Walker, que alberga una de las más destacadas colecciones de bellas artes y artes decorativas de toda Europa, y lleva más de 120 años inspirando y deleitando a sus visitantes. 
Desde Millais a Monet, y de Rembrandt a Hockney, la galería cuenta con las mejores piezas de arte de la historia.

Sean de arte, de historia, o de música, los museos de Liverpool son excelentes y dejan un muy buen sabor de boca al igual que el resto de la ciudad.

No te puedes perder:

·      Museo internacional de la esclavitud

·      Museo Marítimo de Merseyside

·      El Centro nacional de conservación

·      Y por supuesto, Museo The Beatles story exhibition!! 

... Crónica de un callejón sin salida ...

La gente corre sin cesar hacia todas direcciones. Los niños se refugian en sus casas cada que escuchan una explosión, las jóvenes se esconden detrás de los autos estacionados. Las señoras observan con angustia y sorpresa desde el final de la calle y llevan las manos a sus oídos cada que vuelve a escucharse un fuerte estruendo.

Por su parte, los hombres, en su mayoría jóvenes, se acercan lentamente y con temor al lugar de donde provienen las explosiones y las luces que desde lejos proyectan sombras largas y en movimiento en las paredes de los callejones.

¡Boom! – se escucha a lo lejos y de pronto, todos los hombres corren en dirección opuesta a las luces. Los niños se tapan los oídos y las jóvenes que estaban tras los autos, corren a la par de los hombres, intentando ponerse a salvo.

¡Ahí viene, ahí viene! Gritan algunos de los valientes hombres que vuelven a acercarse a las luces y las explosiones. Los escondidos salen de sus casas y cuidadosamente se asoman por detrás de los automóviles que los protegen.

Las explosiones y las largas sombras en movimiento que se ven a lo lejos, siguen ahí y mientras eso sucede, algunos se preguntan entre ellos si será cierta la alerta de que “ya viene”. Algunos ríen con temor, algunos abandonan la adrenalina y se alejan al final de la calle con las señoras y muchos otros están listos para continuar.

Esa dinámica de ir y venir, de acercarse con cautela al lugar de las explosiones para luego correr con desenfreno en dirección opuesta, de esconderse para luego echar un ojo a ver si ya pasó el peligro y salir, de escuchar lo que dicen los valientes que vienen del peligro, de “cuchichear” con conocidos y desconocidos con tal de estar informado de lo que sucede, se repite en seguidas ocasiones durante casi 40 minutos.

El número de desertores aumenta conforme pasa el tiempo y conforme el ambiente de desesperación, temor y tensión se vive con mayor intensidad entre las personas.

¡Cuidado! Alguien grita de pronto y un grupo de cuatro mujeres que estaban escondidas tras una camioneta, corren para salvarse. Y es que un petardo que venía volando desde lejos, cayó justo ahí, junto a la camioneta, después de haber hecho explosión en el aire unos segundos antes.

Las sombras se acercaban, los perros ladraban, los gritos se escuchaban por doquier aquel domingo, y entre la gente que corre, caían más petardos explosivos – algunos que explotaban en el aire, otros en tierra – llegaban también chifladores y busca pies por el suelo, y el bombardeo y el caos se incrementaba.

Nuevamente comienzan a acercarse al darse cuenta de que era falsa alarma. Algunos ríen, algunos se unen al grupo de los valientes, y de pronto, entre los petardos que caían como lluvia al suelo y a los carros, y los busca pies que bailaban y volaban sin parar, una luz de bengala pasó desapercibida y cayó en el cabello de una muchacha que estaba apenas saliendo de su escondite.

¡Quítamela, quítamela! Gritaba la joven desesperada y otra mujer que estaba con ella intentaba quitársela lo más rápido que podía, para evitar que se le quemara el cabello. Pero el tiempo corría entre la desesperación de ambas y al final, cuando logró quitársela, el cabello de la joven resultó quemado de toda el área donde se le pegó la varita.

La joven mujer se echó a llorar, y corriendo abandonó el campo de batalla, dirigiéndose a la zona segura que se encuentra al final de la calle. La otra muchacha la siguió.

La gente quedó anonadada con tan angustiante espectáculo y algunos preocupados de que les pasara lo mismo. Pero el tiempo para pensar y preocuparse duró unos segundos antes de que tuvieran que dirigir su mirada nuevamente al callejón de donde proviene el bombardeo, tras el aviso de un guerrero que gritó ¡ahora sí ya viene!.

Detrás de ese joven que corría seguro de que ahora sí venía, se observaban en las paredes las sombras cada vez más cercanas y las explosiones se escuchaban cada vez más fuerte. En un instante, como por arte de magia, apareció una multitud de hombres y mujeres de todas edades, corriendo despavoridos y gritando a los demás ¡corran, corran!.

El caos estaba en la cúspide, y mientras toda la gente que estaba parada en la banqueta, los que se protegían detrás de los autos y los que estaban parados a la mitad de la calle, se  unían a la multitud que corría, algunos tuvieron problemas, se atoraron, perdieron el paso y se cayeron, quedando tan sólo como parte del pavimento que todos pisoteaban, cubriendo su cabeza con sus manos mientras se perdían en el desorden.

Tras esta multitud, se hicieron presentes las sombras que venían de lo lejos, pero esta vez la forma de sombra se convirtió en un señor que en sus hombros cargaba un toro gigante, tres veces más grande que él, hecho de varas de caña y cartón inflamable que tenía mecanismos que hacían expulsar fuegos pirotécnicos, luces intensas, y los barrenos que caían del cielo.

El toro perseguía a la gente emocionada que corría y una vez que todos llegaron al final de la calle, el señor se detuvo, quitó al toro de sus hombros, lo puso en el suelo y le prendió fuego.

Alrededor de la fogata que se hizo, que elevaba grandes llamaradas, se reunió toda la gente que participó y juntos dieron un fuerte aplauso.

Se trata de la celebración de San Lucas, Santo que tiene su Iglesia en el barrio de Coyoacán que lleva su nombre. Después de la misa en su honor, el 18 de octubre, los fieles se reúnen con una hora de anticipación en el pequeño patio de la Iglesia, dispuestos a competir por los pocos lugares que hay para observar con detalle, el castillo y los fuegos pirotécnicos que se realizan.

El reloj marca las ocho y la multitud reunida dentro y fuera del patio, gente que se aglutina en las calles aledañas a la Iglesia, comienza a chiflar y a aplaudir para reclamar que no ha comenzado el espectáculo.

Pasan dos minutos, tres y la gente enfatiza la bulla, ansiosos de que todo comience. Al no suceder, un tipo grita a lo lejos ¡que se escuche la música! Y un conjunto de cuatro personas que se encuentra establecido en una de las esquinas del patio, junto a la entrada principal, comienza a tocar y a cantar.

“No vale nada la vida, la vida no vale nada. Comienza siempre llorando y así llorando se acaba, por eso es que en este mundo, la vida no vale nada…”. Cantan en coro y con mucho sentimiento todas las personas impacientes, mientras el viejecillo que toca la guitarra entona desde su ronco pecho, uno de esos ya conocidos gritos mexicanos.

Se termina la canción, y comienza otra. Esta vez una señora grita ¡de rodillas te pido! y tras la aprobación de la multitud, la banda tocaba “de rodillas te pido, te ruego, te digo, que regreses conmigo que no te he olvidado, que te extrañan mis brazos y que hoy muero de ganas por volverte a besar”. Mientras todos cantaban, unos señores que estaban recargados en una pared, se servían Tequila Cazadores con Fresca en vasos de plástico del número 8, y le servían también a otro joven que se les acercó y les pidió que le compartieran una cuba.

En medio de la alegría, las partes inferiores del castillo comienzan a girar, a hacer volar sus chifladores, a prender de llamativos colores y a sacar chispas. La música paró y la gente volvió su atención al espectáculo.

Silencio profundo. Ni una sola voz. Muy poco movimiento. Lo único que se escuchaba era el rechinar del castillo y lo único que se movía eran sus piezas giratorias. Toda la gente observaba con atención y felicidad al esperado castillo.

Cuando se terminó de quemar el primer nivel, comenzó a girar el segundo y la gente aplaudió sorprendida. Esta vez las piezas giratorias tenían forma de un delfín y de Goofy. Finalmente, cinco minutos después, se inaugura el tercer y último nivel.

La velocidad con la que giraba era impresionante. Las chispas y las luces de múltiples colores que desprendía tenían completamente la atención del público. De pronto, se detiene, se termina de quemar y acompañado de una leve explosión, sale disparada al cielo la corona del castillo. Toda la gente aplaude, grita y levanta la vista para no perder a la corona en la oscuridad.

Cuando estaba lo suficientemente lejos, comenzó un espectáculo de cuetes de distintos colores que deleitaban la pupila de los presentes. En medio de la fiesta, la música, las luces, cayó la corona al suelo, ya seca, ya apagada y cesaron también los fuegos pirotécnicos.

La comunidad satisfecha y feliz, comienza a retirarse del patio, intentado moverse entre las apreturas que tanta gente provoca, pero sin quitar la sonrisa que en sus rostros provocó la culminación de tan esperada fiesta.

Y así es como, minutos después, la gente comienza a reunirse tres calles abajo, en los callejones sin salida en donde a lo lejos se ven largas sombras en movimiento proyectadas en las paredes, y se escuchan explosiones y gritos que la multitud espera como parte de los tradicionales toritos.

Diez minutos después de terminar la fogata que dejó el torito, la calle estaba vacía. La gente se encontraba festejando en sus casas, cenando con sus familias, como se acostumbra en esta fiesta. Las abuelas preparan mucha comida, tanta como para dar de comer a sus hijos, sus nietos, los amigos de los hijos y de los nietos, a los vecinos, a los compadres, y a toda persona que entre a la casa y se siente a la mesa a comer con desconocidos.

Los únicos que quedan en las calles son borrachos, algunos bebiendo y platicando y otros tan sólo sentados, perdidos, sin poder moverse. Pero son los estragos de una fiesta popular, familiar, en la que se reúnen las personas con un mismo interés: el de adorar a San Lucas y de paso, tener un pretexto para correr, gastar y embriagarse. 

Si planeas visitar el Distrito Federal, no te pierdas ésta celebración, es muy tradicional y se disfruta mucho. Sólo con éste tipo de festejos se puede tener un acercamiento a la cultura popular, pilar de todas las naciones. 

sábado, 18 de abril de 2009

Sub-concierto


Jazz, rap, música clásica, música oriental, entre otras, son algunos de los géneros musicales que se pueden encontrar en las estaciones del metro de Chicago, en Illinois, y en realidad por toda la ciudad.

Como la ciudad de donde el Presidente Obama dio el salto a la oficina oval, Chicago es una ciudad totalmente musical. Cualquier persona que la visite puede crear con facilidad el soundtrack de su estancia. 

Ya sea en las calles, en las tiendas, en los restaurantes, en las estaciones del tren, en los parques, y en el metro, se escucha diferente música por doquier que ameniza todos los momentos, hasta los peores en los que no deje de nevar.

La cualidad del metro de esta ciudad, es que la música es en vivo. Ya sea en las estaciones Clark, State y Lake, que forman parte del Downtown, o en estaciones como Jefferson Park o Granville, se encuentra a distintas personas que ya sea con instrumentos o haciendo música con su cuerpo, crean música que resulta ser muy agradable para los residentes y para los turistas.

Además de que es un fácil, accesible y barato medio de transporte, el andar por cualquier ciudad a través del metro o de cualquiera de sus transportes públicos, es la única manera de realmente conocer un nuevo lugar, ya que ahí se encuentra a todo tipo de personas, todo tipo de situaciones y para un turista aventurero, resulta muy agradable percibir nuevos olores, ver a personas de las cuales se puede aprender algo nuevo, y  tener la oportunidad de detenerse parada por parada y conocer absolutamente todo, en lugar de vivir el tráfico que un automóvil causa y tener que pagar los caros estacionamientos.

Si vas a Chicago, ésta es mi lista de recomendaciones:

Lugares de película: La India



Escenario de la taquillera película, Quisiera ser millonario, La India es poseedora, entre otras cosas, de la segunda industria cinematográfica más importante del mundo en cuanto a ingresos, pero la número uno en cantidad de producciones: Bollywood. Asimismo, son los afortunados anfitriones de una de las 7 maravillas del mundo moderno, el Taj Mahal, cuya historia es tan impresionante, que ha sido digna de múltiples historias, novelas y películas.

Construido entre 1631 y 1954, el templo fue un regalo del emperador Sha Jahan a su esposa Mumtaz  Mahal, quien murió dando a luz a su décimo cuarto hijo. Con el trabajo de 20,000 obreros, en 1983 fue declarado Patrimonio de la Humanidad. 

En la película de Danny Boyle se muestra una perspectiva del país: la pobreza extrema, las mafias, las trampas de pobreza y la desigualdad económica. Sin embargo, como el segundo país más poblado del mundo, La India, es un país de grandes contrastes. 

La India, con su religión hinduísta, forma parte de una de las civilizaciones más antiguas del planeta, ya que está llena de tradiciones, ceremonias y desarrollo cultural constante.

Es un hermoso lugar donde se puede aprovechar la variedad de actividades que  mezclan contenidos culturales, ecoturísticos, sociales y religiosos. 

Si planeas conocer La India, no dejes de visitar:






lunes, 23 de marzo de 2009

Una breve pequeñita de Glasgow


Por su arte y diseño, Glasgow se está convirtiendo en un destino preferido entre los europeos. Aunque es un sitio popular entre los viajeros del Reino Unido, la glamorosa ciudad escocesa solamente recibe 400 mil turistas anuales del extranjero. 

La arquitectura de Glasgow refleja la mezcla de lo nuevo con lo antiguo, con su Escuela de Arte de estilo art nouveau, diseñada por el escocés Charles Rennie Mackintosh, y la brillante estructura recubierta de titanio del Centro de las Ciencias de Glasgow. 

La entrada a los 13 museos cívicos de la ciudad es gratuita, incluida la Galería de Arte Moderno y la colección Burrell. Si piensas ir, visita los Jardines Botánicos y conoce sus famosos bares en el centro*. 

Para más información, ingresa a www.seeglasgow.com

*Revista Traveler. National Geographic. Marzo 2009. Vol.2. pag. 8

Lugares de película: San Francisco




Ciudad de cambio. Capital de la tecnología. San Francisco se deleita con estos títulos, a pesar de que su vida cotidiana sobre las colinas consiste en una perpetua serie de rituales: la Misión Dolores celebra todavía servicios religiosos, al igual que como lo hacía cuando era un puesto fronterizo de la Nueva España. En Church Street, gente de onda con los ojos soñolientos todavía se forma puntualmente en la cola del café del vecindario para recibir su dosis mañanera de expreso y chismes. Cuando el mediodía llega a Filmore Street, mujeres ataviadas con ropa y artículos de Burberry se materializan con el propósito de entrar y salir de lustrosas boutiques sin darse ninguna prisa. 

La ciudad que fue escenario de la película Milk, con Sean Penn, que trata de la lucha por los derechos y libertades para homosexuales, 
entre otras cosas, es considerada la ciudad más liberal de Estados Unidos. 

Al caer la noche, los drag queens en el Castro continúan con el montaje del espectáculo estridente. Para quienes vienen de fuera en busca del auténtico meollo de San Francisco hay algunas reglas básicas que se deben tener presentes. Las mejores compras se hacen en los vecindarios: juegos de té japoneses de color azul con blanco, en Clement Street, donde todavía se encuentran en las cajas en que fueron empacados originalmente, o antigüedades únicas en su tipo en Sacramento Street, en Presidio Heights. 

Para la ciudad que en 1906 sufrió un tremendo sismo, uno de entre 7 y 8 en la escala de Richter, y que logró salir y reconstruirse, el cambio es una constante.

Y de hecho, las palabras cambio y dinamismo son palabras que definen perfectamente a esta ciudad. Por ejemplo, la lucha por los derechos civiles y de homosexuales ha estado presente siempre. Tras luchas, marchas y protestas, San Francisco se convirtió en la primera y única ciudad del país que permite el matrimonio gay. La libertad y armonía que se viven en el puerto son únicos y sumamente agradables. 

Si lo visitas, lo que no te puedes perder es...